La era de la
amabilidad
Demos la bienvenida a una era en la que seamos capaces de comprendernos unos a otros, para respetarnos y aceptarnos. La amabilidad, como la alegría, es contagiosa, y se expande cuando se usa.

Es la Era de la Amabilidad; un movimiento que lucha para contribuir a crear un mundo mucho más amable en el que todos encontremos sentido. Atrás ha quedado para mí un mundo movido por una agresiva búsqueda de más y más riqueza, confrontación y polarización.

Quiero animaros a caminar conmigo en esta era, para entre todos, encontrar sentido en nuestras vidas, en un mundo de relaciones mucho más amables.

Un mundo de humanos para humanos que discurren por el camino de la vida con un porqué y para qué que les da sentido individual como parte de un sentido colectivo.

Una amabilidad en la que ya caminan algunas empresas, trabajadores, consumidores y, ojalá también, algunos políticos.

¿Dónde empieza y dónde debe expandirse esta
Era de la amabilidad?

Aun teniendo siempre presentes los resultados finales, dando sentido a las personas y promoviendo su cooperación. Una amabilidad que transforme el esfuerzo competidor, más orientado a expulsar a la competencia, en esfuerzo para encauzar con sentido la actividad y el disfrute de los bienes y servicios que producen. Una amabilidad empresarial que tenga como objetivo de éxito respetar y hacer más amable la vida de empleados, clientes, consumidores y ciudadanos en general.

Que en el marco empresarial, apuesten por un diálogo constructivo y franco, con compromisos fiables que contribuyan también a los intereses de las compañías.

Área en la que la amabilidad elimine esos hábitos que nos llevan a la dependencia y a la esclavitud del desbocado y absurdo consumo. Una amabilidad que transforme al comercial en asesor para velar, de verdad y sin atraparnos, por el “beneficio disfrutado” de cada cliente, no solo en los “amables” momentos de venta sino durante toda la vida del producto o servicio.

Que faciliten a los lectores el conocimiento de verdades objetivas, que eviten la crítica sesgada o destructiva sin fundamento y dejen a un lado la constante y destructiva confrontación política, ciudadana e incluso empresarial.

Que abra el camino hacia un mundo en el que los líderes atraigan por su capacidad de entenderse constructivamente representando unos intereses comunes verdaderos e integrando las variadas diferencias que deben coexistir.

Personas que promuevan una amabilidad sincera y sentida en unas relaciones interpersonales en las que unos y otros nos importemos de verdad.

Que orientarán responsablemente sus decisiones de voto, de información o de compra en favor de medios, de políticos y de empresas amables con principios firmes, premiando las buenas prácticas empresariales y políticas.

Alfredo Sanfeliz es miembro de
Alfredo Sanfeliz
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